
Armada con papel y bolígrafo, empezó a redactar una lista con todos esos productos que iba a necesitar. Desde pantalones flexibles, que se pudieran adaptar cómodamente a los futuros cambios en su morfología, a camisetas premamá, o camisones. Ropa con un look moderno que cumpliese su función. Después, cogió la lista de sitios Web que la habían aconsejado, y empezó su aventura. Portales como Oval Premamá, Mit Mat Mamá o Venca ofrecían una amplia gama de artículos, con unos precios muy competitivos. De hecho, haciendo comparativas comprobó que en algunas ocasiones la diferencia de precio podía llegar hasta el 50%.
A la hora de confirmar su pedido llamó a su marido, ya que ella no sabía demasiado acerca del mundo de la informática, y no quería meter la pata en un tema tan sensible. Juntos vieron que el proceso era sumamente sencillo. Con sólo meter ciertos datos, como el domicilio y el número de la tarjeta de crédito, la compra estaba hecha. Contenta por todas las ofertas adquiridas, y para desgracia de su esposo, decidió indagar un poco en el mundo de la ropa para bebes. En este caso, no estaba muy segura de qué comprar exactamente, ya que ésta era una dimensión nueva para ella, y se veía un poco desbordada. Por ello, y tras consultar a su madre, decidió que aún era muy pronto para comprar ropa de bebe, aunque disfrutó viendo tiendas virtuales como Primer Día. Cualquier complemente que pudiera imaginar estaba allí, y, de nuevo, los precios tenían muy buena pinta.
Tras esta grata experiencia tenía muy claro que parte de la futura ropa para su bebe la adquiriría por Internet. Comodidad en el uso, acceso a amplios catálogos, y facilidades en la entrega de los artículos tendían la balanza hacia esta nueva forma de compra.